martes, 17 de enero de 2012

Los dos arquitectitos


LOS DOS ARQUITECTITOS
-¿Siguiente?
- Si, yo. Hola, buenos días.
-Hola, ¿que desea?
-Venía a apuntarme al INEM.
-Bien. Podría darme sus datos, por favor, nombre y apellidos, certificado de empresa…
-Juan Ramírez, arquitecto, bueno ex-arquitecto por culpa de un cerdo…
Otra noche sin dormir, la crisis me atormenta por la noche y los números rojos me aparecen en sueños. La empresa se va a pique con todo lo que a mis padres les costó levantarla.
Salgo hacía mi empresa sin haber podido desayunar mi café diario, mi malestar me lo impide. Todavía no sé cómo les comunicare que, debido a la crisis, tendré que dar una patada en el culo a uno de mis dos arquitectos.
Una vez en la empresa, le pido a la secretaría que haga pasar a los señores Ramírez y Calleja.
- Sentaros por favor. Siento comunicaros que, ya que la empresa no pasa por su mejor momento, se procederá al despido del compañero menos competente al final de semestre. Para ello se os pondrá a prueba con la construcción de una maqueta (a escala) con opción de ser el próximo proyecto en esta (nuestra) empresa.
- ¿Cómo? ¡Si soy de tu sangre!¡No puedes hacerme esto! Y encima tengo una familia qué alimentar.
(¡Será cerdo! se cree que por ser el hijo de mi cuñada puede estar aquí enchufado de por vida tocándose las…)
- Esta es una empresa sería y aquí no se harán favoritismos a nadie. Si no hay más preguntas podéis retiraros a vuestros despachos .
Seis meses más tarde, y ante mi sorpresa, tenía ante mi un solo proyecto. No me sorprendí cuando vi que solo había uno, por lo que supuse que Calleja, haciendo uso de su familiaridad conmigo, intentaría aprovecharse. Cuál fue mi sorpresa cuan vi que el proyecto estaba firmado con el nombre de los dos. Cuando pedí una explicación me dijeron que por el bien de todos, se habían unido con el fin de crear un trabajo con más categoría. Lo cual me pareció una idea interesante ya que con un proyecto tan ambicioso no tendríamos que despedir a nadie.
Y si la historia hubiera acabado así todos habríamos sido felices, pero para mi desgracia no fue así. Entre ellos habían ideado un malévolo plan para aprovecharse de mi proyecto del cual Calleja no había dado un palo al agua y que se llevo la mitad del merito suplicándome para salvarse el pellejo. El plan consistía en aprovecharse de mi maqueta para luego echarme sin haber visto un duro.
Era un astuto plan ya que no podía reclamar nada debido a que su nombre también aparecía en el trabajo. No tenía nada que hacer.
- Gracias aquí tiene sus papeles, firme en el recuadro por favor.
- Vale, ya esta, muchas gracias por todo.
- Perfecto, ya puede irse y la próxima vez no deje que un cerdo se meta en su casa y encima le coma el lobo.

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